Intolerancia asociada a los alimentos en perro y gato  

Los términos alergia a los alimentos, hipersensibilidad a los alimentos, intolerancia a los alimentos, reacciones adversas a los alimentos o reacciones cutáneas alérgicas a componentes alimentarios se emplean frecuentemente en la literatura como sinónimos y son, tras la alergia a las pulgas y la atopia, la tercera enfermedad alérgica cutánea más frecuente en el perro. En el gato se coloca la hipersensibilidad a los alimentos tras la alergia a la picadura de las pulgas en el segundo lugar como causa principal de dermatitis por alergia.

Términología

En la discusión sobre reacciones adversas a los alimentos, que fundamentalmente son inmunomediadas o no inmunomediadas, vamos a emplear una gran cantidad de términos, los cuales vienen descritos brevemente a continuación:

Reacciones adversas a los alimentos: reacción clínica anormal, ligada a los alimentos sin que se atribuya otra etiología diferente.

● Alergia/hipersensibilidad a los alimentos: una reacción inmunomediada sobre un alimento ingerido, es decir, los anticuerpos han sido detectados.

● Intolerancia a los alimentos: esto describe una reacción patofisiológica no inmunomediada a los alimentos (lo que significa que los anticuerpos no juegan ningún papel en la patogénesis).

● Ideosincracia de los alimentos: es una reacción abnormal no inmunomediada que da lugar a unos efectos similares a los de una alergia, pero que no involucra mecanismos inmunes (por ej. sobre aditivos), y que se diferencia de los efectos habituales fisiológicos y farmacológicos de los alimentos.

● Reacción anafiláctica a un alimento: se produce a través de anticuerpos IgE alergenoespecíficos se produce la liberación de mediadores vasculares activos, como granulocitos basófilos y mastocitos, que dan lugar a reacciones parecidas de hipersensibilidad a los alimentos.

● Reacciones a los alimentos farmacológicas: a través de efectos similares de los medicamentos, los alimentos pueden dar lugar en el individuo a una reacción adversa (por ej. intoxicación por chocolate a través de la metilxantina o alimentos con histamina).

● Reacciones metabólicas a los alimentos: reacciones adversas, como consecuencia de un efecto creciente sobre el metabolismo del alimento (por ej. consecuencia de una deficiencia enzimática - intolerancia a la lactosa derivada de una deficiencia de lactosa en el intestino delgado).

● Toxicidad de los alimentos se producen como consecuencia de las toxinas en los alimentos (por ej. alcaloides en cebolla y ajo) o contaminaciones por parásitos productores de toxinas o por microorganismos (por ej. alfatoxicosis o botulismo).

Aunque en la alergia y la intolerancia participan diversos mecanismos, la sintomatología clínica es similar, que no se pueden diferenciar, y el tratamiento se baja en evitar las partes de la comida que la producen.

Alergenos de los alimentos – Desencadenantes de las alergias a los alimentos 

Los alergenos de los alimentos son de origen animal o vegetal. Cada parte del alimento son potencialmente un alergeno, aunque generalmente las reacciones alérgicas se producen frente a proteínas y sus derivados. El alergeno alimentario principal es una glicoproteína hidrosoluble, la cual, al ser calentada, preparada, o tras la digestión, da lugar a ese efecto alergeno. Los alergenos principales que podemos citar carne de vacuno, leche, soja, cordero, cerdo, cereales, huevos, pescado, pollo y arroz. De modo que son alimentos, que han sido administrados de forma habitual (algunos durante años), los que causan con mayor frecuencia las reacciones adversas.
 
Puede ocurrir también que un miembro de un grupo de alergenos de lugar a síntomatología clínica por una reacción cruzada por otro miembro del grupo de alergenos. Como alergenos principales en la carne de vacuno se ha identificado por ejemplo IgG (Bos d7), el cual puede dar una reacción cruzada con cordero, animales salvajes y leche.
En perros y gatos existe una gran variedad de alergenos alimentarios potenciales. Como consecuencia de la gran cantidad de ingredientes en los piensos para animales, suele ser difícil encontrar el alergeno responsable, más aún, el 60% de los animales reaccionan frente a varios componentes.

Diferencia entre dermatitis atópica y alergia a los alimentos

El 20-30% de los perros y gatos junto a la alergia de los alimentos padecen otras enfermedades alérgicas. Es muy difícil diferenciar de forma clínica entre una dermatitis atópica y alergia a los alimentos. Atopia es por definición la descripción de una predisposición genética para diversas manifestaciones clínicas de reacciones de hipersensibilidad del tipo sobreagudo (Alergias tipo I) a diversos alergenos ambientales (polen, ácaros del polvo y de almacén, hongos). Una posible diferencia puede estar en que la atopia puede mostrar variaciones estacionales. Los síntomas de una alergia alimentaria pueden aparecer al contrario de forma sobreaguda, lo que rara vez se puede observar en una dermatitis atópica. La aparición paralela de síntomas gastrointestinales así como una escasa mejora con la aplicación de corticoides ayuda en muchos casos para realizar el diagnóstico.

Cuadro clínico

Los síntomas clínicos de la alergia alimentaria afectan de forma general a la piel y/o al tracto digestivo. El síntoma principal en piel es el prurito aestacional con inicio a cualquier edad, lo que significa que lo podemos encontrar tanto en animales jóvenes como mayores.

Como síntoma dermatológico se observa una dermatitis crónica o con recidivas, que causa de forma primaria picor y eritema sin un cuadro de distribución específico. De forma adicional en los perros con alergia a los alimentos aparecen las siguientes lesiones secundarias: pápulas, pústulas, eritema, excoriaciones, collares epidérmicos, hiperpigmentación, liquenificación, pododermatitis, seborrea y alopecia. Como consecuencia de autolesiones aparecen infecciones bacterianas y/o por malassezia secundarias. Una alergia a los alimentos puede dar lugar en gatos a dermatitis miliar, alopecia autoinducida, complejo granuloma eosinofílico o aún con más frecuencia a úlceras autoproducidas (alopecia, excoriaciones y costras) en zona de cabeza y nuca.

Los síntomas gastrointestinales no son patognomónicos e incluyen: vómito, diarrea, dolor abdominal, borborigmos, consistencia fecal variable, deposiciones frecuentes, pérdida de peso y un desarrollo escaso. El comportamiento y el estado general del animal se ven alterados, con irritación e hiperactividad. La sintomatología clínica se correlaciona normalmente con una disfunción del estómago e intestino, pero también puede aparecer una colitis. También se aprecian diarreas profusas de tipo hemorrágico, de tipo acuoso hasta mucoso, dolores abdominales intermitentes, tenesmo y alteraciones en el apetito.

Diagnóstico de la alergia a los alimentos.

El diagnóstico debería estar basado en la historia médica, el examen físico y la eliminación en un diagnóstico diferencial. De forma ideal esto incluye una dieta de eliminación seguida de una provocación con la comida previamente suministrada. Un test serológico sirve para identificar alergenos que inducen a la formación de anticuerpos específicos. Investigaciones científicas recientes recomiendan tests serológicos para la detección de la inmunoglobulina E (IgE) y G (IgG) alergeno específica de diversos alimentos, de manera que se pueda componer una dieta de exclusión individualizada. Con los resultados positivos obtenidos, se incrementa mucho la complicidad del propietario a la hora de componer las dietas.

Dieta de eliminación.

Una dieta de eliminación requiere totalmente la complicidad al 100% del propietario. Normalmente un componente alimentario que es nuevo para el animal debe ser aportado exclusivamente durante al menos 8-12 semanas. Inicialmente, las dietas de eliminación fueron seguidas durante sólo 3 semanas y sólo el 26% de los animales alérgicos pudieron ser identificados en este periodo de tiempo. Una dieta de eliminación contiene normalmente un carbohidrato y una fuente de proteínas y puede ser una dieta hecha en casa o dieta comercial disponible hipoalergénica o hidrolizada. Algunos animales responden mejor a la dieta casera y otros a la comercial. Las dietas hidrolizadas, en las que la proteina se ha modificado a péptidos debido a la hidrolisis, se está volviendo cada vez más popular. La hidrólisis de las proteinas causa la destrucción de los epítopos antigénicos. El bajo peso molecular de los péptidos reduce la carga antigénica, sin embargo, la ausencia completa de alergenos en una dieta hidrolizada no se puede garantizar.

Durante una dieta de eliminación se deberían evitar medicamentos que pudieran contener aditivos del sabor basados en carne. No es necesario dar suplementos alimentarios al animal si la dieta es interrumpida al cabo de 8 semanas. Si la dieta de eliminación se alarga más de 8 semanas, los nutrientes esenciales deben ser suplementados porque la dieta es imbalanceada. Especialmente en animales jóvenes en crecimiento es preferible elegir una la dieta comercial hipoalergénica disponible o emplear una dieta equilibrada en todas las vitaminas esenciales y minerales.

Despues de completar con la dieta de eliminación, se debe aplicar una serie de dietas de provocación para identificar los ingredientes causales para verificar el diagnóstico de hipersibilidad alimentaria. Para este propósito, la dieta original que causaba los síntomas debe ser dada de nuevo y/o determinados ingredientes deben ser aportados de forma separada a la dieta para determinar cuál es el alergeno que provoca los síntomas de la alergia alimentaria. Este provocación es una parte importante de los stándars de oro para verificar el diagnóstico, pero muchos propietarios son reacios pues tienen miedo a una recaida. En el caso de que sólo se produzca una mejora parcial con la dieta de eliminación, es posible que el animal también padezca de dermatitis atópica, si es alérgico frente a un ingrediente de la dieta de eliminación o todavía ingiere el alergeno por una mala colaboración del propietario. Una alergia alimentaria, al igual que cualquier otra alergia, no puede ser curada, sólo controlada. El único camino para mantener al animal sano y libre de síntomas es evitar el alergeno el resto de su vida.

Diagnóstico diferencial

Cualquier enfermedad que cause prúrito tiene que ser considerada en el diagnóstico diferencial: atopia, alergia a la picadura de pulgas, caso de sarcoptes, piodermia, dermatitis por malassezia y erupción por medicamentos.

Casos clínicos.

Los siguientes casos nos dan información sobre el curso típico de la enfermedad y posibles trampas:

Pastor alemán, macho, 10 meses.

Historial clínico:
Diarrea, defecación frecuente, borborigmos, flatulencia y vómito ocasional desde los 4 meses de edad sin alteración en la condición física. El animal es desparasitado regularmente y la consistnecia de las heces era cambiante. El perro fue a un campo de adiestramiento, donde se empleaban premios tipo galletas. La mayor parte de la comida era dieta comercial del supermercado canino.

Los propietarios sospechaban una conexión entre los síntomas y la comida. Ellos pidieron al veterinario realizar un tests serológico (sensi test) para la determinación de los anticuerpos IgE e IgG frente a dieciseis componentes habituales de los alimentos.

Conclusión:
Hubo una reacción IgE frente a ternera, cerdo, cordero e IgG a pescado. Dado la edad del perro y a que todavía está creciendo, la dieta fue cambiada a una dieta de eliminación de acuerdo a la raza y conteniendo sustancias que resultaron negativas en el test serológico de alergia. Se le indicó al propietario la dieta a aportar de forma estricta, y sustituir los premios empleados en el adiestramiento. En menos de 1 semana, desaparecieron los síntomas gastrointestinales y los vómitos. Durante el tiempo de remisión de síntomas, se volvieron a administrar los premios, para provocar al perro, y aparecieron los mismos síntomas que al principio (grave flatulencia, cambios en la consistencia de heces en el mismo día), lo que verifica el diagnóstico.

Gato británico de pelo corto, Susi, hembra castrada de 4 años de edad.

Historial clínico:
El gato tenía diarrea desde hace un año, con vómito ocasional y prúrito, especialmente en la zona de la cabeza y cuello. El animal fue tratado previamente con avermectina, antibióticos, antimicóticos, y posteriormente con inyecciones de cortisona. El prúrito mejoró algo con la cortisona, pero nunca desapareció completamente.

Síntomas clínicos:
Se podían observar lesiones cutáneas ulcerativas especialmente en la zona de la cabeza causadas por automutilación. La zona de la espalda y flancos tenían lesiones con costras distribuidas como una dermatitis miliar, de las que el propietario no se había dado cuenta. El gato había sido alimentado con dieta comercial durante dos años. Los veterinarios anteriores emplearon dietas hipoalergénicas que siempre fueron interrumpidas por el propietario, ya que este decía que no había mejora.


Se realizó un test serológico frente a alergias alimentarias (sensi test), y los resultados fueron todos negativos. Estos resultados negativos se pueden entender de la siguiente manera:

1. La retirada de la administración de corticoides fue demasiado corta (se desconocía cuando se dejaron de aplicar).

2. Dado el uso de diversas dietas durante poco tiempo, puede que el contacto con el alergeno responsable no fuera lo suficientemente intenso como para producir una reacción de anticuerpos.

3. El alergeno responsable de los síntomas clínicos no fue incluido en el grupo de alergenos analizados.

4. Otra posibilidad es que en el caso que estemos frente a una intolerancia alimentaria no inmunomediada y no frente a una alergia alimentaria.


La administración de una dieta de eliminación casera que sólo contiene avestruz logró la desaparición total de lesiones ulcerativas en la zona de la cabeza y cuello (sin realizar ninguna otra terapia). Los síntomas gastrointestinales se redujeron considerablemente. Un tiempo más tarde, se provocaron dietas de provocación con la adición individual de diversos componentes y de una dieta comercial, siendo todas estas dietas muy bien toleradas por el gato.






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